Para romper la impunidad
Para romper la impunidad
POR LISANKA GONZALEZ SUAREZ
─publicado en Granma Internacional─
SUPONGO que si algunos de los diplomáticos y funcionarios estadounidenses se encontraban en la embajada de Estados Unidos en Madrid la noche del viernes 8, se hayan estremecido ante el espectáculo de cientos de personas que durante más de dos horas cantaron y clamaron por justicia. Sobre todo, cuando con el pecho oprimido y conteniendo las lágrimas, María Isabel Permuy dijo a la multitud: Nunca me cansaré de repetir que no hay dolor más grande que el de sobrevivir a un hijo y mucho más cuando ha sido asesinado públicamente.
La madre de José Couso, el camarógrafo de la televisión española TeleCinco, muerto en Bagdad por el disparo de un tanque de las tropas de ocupación norteamericana al Hotel Palestina, donde se encontraba junto con otros corresponsales, el 8 de abril de 2003, recordó: Mi querido hijo ya forma parte de los héroes que han dado su vida por informarnos de la desolación, la muerte y el terror, que siembran por el mundo, los poderosos y rastreros políticos.
Y es que la familia Couso no se ha quedado en casa lamentando su dolor. Desde hace dos años despliegan múltiples actividades donde quiera que encuentran una tribuna, en La Habana durante el 4º Encuentro Mundial de Corresponsales de Guerra y en el Parlamento europeo. Han viajado al Líbano y a Iraq, así como a Estados Unidos para que, según declaró Javier recientemente, allí conozcan toda la masacre en Iraq, pues sabemos que hay mucha gente en ese país a la que mantienen en la ignorancia más absoluta La mayoría de la gente con la que hablo no sabe lo que pasó, la gente de a pie reacciona muy bien cuando se entera pues, en general, se quedan muy sorprendidos".
Esto pudo comprobarlo personalmente en la gira realizada durante tres semanas cuando recorrió varias ciudades norteamericanas. Hasta Los Angeles, San Francisco, Miami, Seattle, Chicago, Nueva York, y Washington llevó su palabra acusadora para continuar intentando que se abra una investigación oficial del asesinato.
La querella criminal contra los tres militares norteamericanos involucrados, se mantiene viva y los Couso aún confían en que la justicia muestre determinación para aclarar el hecho. Hasta el momento, lo único que han recibido del Gobierno de Bush, fue una carta enviada por la Embajada que Javier califica de insultante. Para el Gobierno norteamericano, declaró en una entrevista realizada antes de iniciar la gira, el ataque al Hotel Palestina fue un acto de defensa propia".
La batalla de esta familia, que incluye a la madre y los cuatro hijos, comenzó en la propia España cuyo gobierno en el momento del hecho estaba presidido por José María Aznar, quien no sólo no exigió a Bush una explicación, ni siquiera fue capaz de hacer una declaración pública lamentando la muerte del joven camarógrafo. La actitud de Aznar fue de soberbia, desprecio y falta de humanidad José se había convertido en un muerto incómodo que visualizaba todo el horror de esta guerra y fuimos calificados de enemigos del Gobierno y como tal fuimos tratados, abundó en la propia entrevista.
Con la llegada al poder de José Luis Rodríguez
Zapatero hubo un cambio de actitud, aún y cuando los Couso entienden que se encuentran a mitad del camino: se ha concedido la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo y una indemnización, pero todavía aguardan por una condena institucional del ataque y la petición pública de explicaciones al Gobierno norteamericano.
A punto de finalizar estas notas no he tenido información de que los contactos de Javier en Estados Unidos hayan fructificado. Sin embargo, María Isabel me escribe: A dos años de la muerte de mi hijo, intento no convertir mi dolor en odio.
POR LISANKA GONZALEZ SUAREZ
─publicado en Granma Internacional─
SUPONGO que si algunos de los diplomáticos y funcionarios estadounidenses se encontraban en la embajada de Estados Unidos en Madrid la noche del viernes 8, se hayan estremecido ante el espectáculo de cientos de personas que durante más de dos horas cantaron y clamaron por justicia. Sobre todo, cuando con el pecho oprimido y conteniendo las lágrimas, María Isabel Permuy dijo a la multitud: Nunca me cansaré de repetir que no hay dolor más grande que el de sobrevivir a un hijo y mucho más cuando ha sido asesinado públicamente.
La madre de José Couso, el camarógrafo de la televisión española TeleCinco, muerto en Bagdad por el disparo de un tanque de las tropas de ocupación norteamericana al Hotel Palestina, donde se encontraba junto con otros corresponsales, el 8 de abril de 2003, recordó: Mi querido hijo ya forma parte de los héroes que han dado su vida por informarnos de la desolación, la muerte y el terror, que siembran por el mundo, los poderosos y rastreros políticos.
Y es que la familia Couso no se ha quedado en casa lamentando su dolor. Desde hace dos años despliegan múltiples actividades donde quiera que encuentran una tribuna, en La Habana durante el 4º Encuentro Mundial de Corresponsales de Guerra y en el Parlamento europeo. Han viajado al Líbano y a Iraq, así como a Estados Unidos para que, según declaró Javier recientemente, allí conozcan toda la masacre en Iraq, pues sabemos que hay mucha gente en ese país a la que mantienen en la ignorancia más absoluta La mayoría de la gente con la que hablo no sabe lo que pasó, la gente de a pie reacciona muy bien cuando se entera pues, en general, se quedan muy sorprendidos".
Esto pudo comprobarlo personalmente en la gira realizada durante tres semanas cuando recorrió varias ciudades norteamericanas. Hasta Los Angeles, San Francisco, Miami, Seattle, Chicago, Nueva York, y Washington llevó su palabra acusadora para continuar intentando que se abra una investigación oficial del asesinato.
La querella criminal contra los tres militares norteamericanos involucrados, se mantiene viva y los Couso aún confían en que la justicia muestre determinación para aclarar el hecho. Hasta el momento, lo único que han recibido del Gobierno de Bush, fue una carta enviada por la Embajada que Javier califica de insultante. Para el Gobierno norteamericano, declaró en una entrevista realizada antes de iniciar la gira, el ataque al Hotel Palestina fue un acto de defensa propia".
La batalla de esta familia, que incluye a la madre y los cuatro hijos, comenzó en la propia España cuyo gobierno en el momento del hecho estaba presidido por José María Aznar, quien no sólo no exigió a Bush una explicación, ni siquiera fue capaz de hacer una declaración pública lamentando la muerte del joven camarógrafo. La actitud de Aznar fue de soberbia, desprecio y falta de humanidad José se había convertido en un muerto incómodo que visualizaba todo el horror de esta guerra y fuimos calificados de enemigos del Gobierno y como tal fuimos tratados, abundó en la propia entrevista.
Con la llegada al poder de José Luis Rodríguez
Zapatero hubo un cambio de actitud, aún y cuando los Couso entienden que se encuentran a mitad del camino: se ha concedido la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo y una indemnización, pero todavía aguardan por una condena institucional del ataque y la petición pública de explicaciones al Gobierno norteamericano.
A punto de finalizar estas notas no he tenido información de que los contactos de Javier en Estados Unidos hayan fructificado. Sin embargo, María Isabel me escribe: A dos años de la muerte de mi hijo, intento no convertir mi dolor en odio.
1 comentario
mery -
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